Entradas

DESEAR EL ZEN 73

Imagen
¿Y qué pasa si, como preguntaba, el Zen aspira a ser literalmente auto-ayuda , preferible por estar libre de maestros, doctrinas, ceremonias e incluso libros de auto-ayuda?  Aquí tendrían que intervenir los divulgadores del Zen sacando pecho. Claro que, para sacar pecho, primero hay que tener espaldas. Y del Zen a menudo solo vemos sombras nada más , ecos vagos, fantasmas errantes.  Alberto Silva

DESEAR EL ZEN 72

Imagen
Zen y zazen nacen de una incomodidad, de un desajuste, de un sufrimiento, de un rechazo. Brotan sin embargo (en sorprendente paradoja) de la misma fuente que la alegría.  Fuera del Zen practicado, esta explicación podría sonar a enigma insoluble, a charada barata, a frase de auto-ayuda.  Alberto Silva

DESEAR EL ZEN 71

Imagen
La experiencia del Zen puede ser dicha con lenguajes de todo tipo , sin limitarse a filosofía o teología. Si quiere (y si es capaz) se expresa fuera del canon, si no se siente cómodo del lado de adentro.  El arte, así, resulta un arduo rival para el pensamiento abstracto a la hora de decir el Zen : lo ilustra la historia de la cultura en Japón y Occidente.  Mucha atención entonces con el arte: en diversas ocasiones, emparda o supera a la mejor filosofía. Y resulta mejor para ir al grano, como le gusta al Zen.  Existe una afinidad electiva entre Zen y arte: esta afirmación constituye un clásico en la historia de la cultura, al Este y al Oeste. Alberto Silva

DESEAR EL ZEN 70

Imagen
Hay otros discursos posibles del Zen, además del que planteo aquí. Están incrustados en prácticas creativas ajenas a cualquier institucionalización y sin intención explícita de Zen: partituras de John Cage, instalaciones paisajísticas de Richard Long (como la de esta ilustración), pinturas de Mark Rothko, haikus de Matsuo Bashô o Wallace Stevens, movimientos de la danza Butoh, apuntes de Roland Barthes, cuentos de Jerome Salinger. Es significativo que solo se me ocurran ejemplos creativos: el Zen es un formidable catalizador de creación. El practicante interesado lo va instilando. Provoca a bastantes personas para que se vuelvan artistas de profesión. Pero, sobre todo y antes que nada, produce vidas de artista , en un sentido nietzscheano. Incluso entre quienes no cultivan un oficio artístico. Porque el Zen no necesita de un arte que, pese a todo, a menudo lo explicita. En todo caso el arte precisa una herramienta que lo ayude a tensar la cuerda de su arco, a fin de que las ...

DESEAR EL ZEN 69

Imagen
A veces al Zen le va bien y tiene suerte .  Cuando, como dicen, se alinean los astros, Zen llega a ser un discurso digno del zazen.  Esto que planteo ocurre en condiciones que una práctica sostenida es capaz de calibrar, mucho más que unas pulidas reflexiones (incluyendo estas mías).  Alberto Silva