RESPLANDOR DE LA BRUMA
Siempre recuerdo un film del director Marcel Carné, "Quai des brumes", diría que de 1938 o 1939. En todo caso, de mi infancia. Dejo a la memoria libre de equivocarse a gusto con los detalles de esta peli. Se me asoma la imagen de Jean Gabin, joven polizón que llega a Le Havre ¿huyendo? desde América Latina. Hasta entrar en mi vida el Zen, la niebla tupida tuvo ese mismo toque angustioso y tétrico: la película me mantuvo en vilo (me sigue sacudiendo cuando la rememoro). No era para menos: el delincuente llega para matar o morir; lo hace y vuelve a América Latina (supongo que en otra sentina húmeda y llena de ratas). Por así decir, dejó a su país sumido en una espesa bruma moral que habría de durar hasta 1945. Desde entonces, y en consonancia con lo que sugiere una cultura como la nuestra, la neblina la sentía como una versión sutil de los velos de maya: confusión por falta de visión nítida. Y muchas veces me consideré partícipe de la presuposición (considerada evidente ...