ZEN Y LA PARADOJA DEL CANGREJO
La paradoja es un arte intrincado, difícil. Consagra la genialidad de unos pocos autores que se le han atrevido. Oscar Wilde es maestro del género: en apariencia dandy , superficial, en un templo hubiera merecido el honor de los altares (altar budista, aclaro), como equilibrada vía media ( madhiamika ) para reconfirmar la agudeza de frases dignas de maestro: “La vida es un mauvais quart d’heure compuesto de exquisitos momentos”. La paradoja es arriesgada, para muchos esquiva. Con frecuencia se degrada en algo que han llamado (Umberto Eco, por ejemplo) aforismo cancroide . Porque, ¿qué hace un cangrejo digno de su condición? Camina presuroso de atrás para adelante y de adelante a atrás: después de afanarse en largos recorridos, sigue plantado en el punto de partida (¡qué animal!: no se da por aludido). Se esfuerza, mas no avanza. Si hablaran con la misma lógica con que andan, los cangrejos se pondrían a emitir sonidos que sólo un distraído creería lenguaje. Apl...